El remanufacturado, la industria verde de la automoción

La característica principal del proceso de remanufacturación es que utiliza como insumos las partes o componentes recuperados de los bienes de desecho o desperdicios que han perdido su vida útil y cuyas partes se encuentran en buen estado. Estamos hablando de productos físicos y visuales similares, pero con nueva vida útil.

A nivel internacional se reconoce como un proceso industrial de transformación y tiene la peculiar característica de que utiliza y combina tanto insumos recuperados como nuevos. No debe confundirse ni identificarse con la reparación o la alteración.

Nueva identidad

La diferencia tangible entre los bienes reparados y los remanufacturados oscila  en que los primeros conservan su identidad en todo momento y cuentan con una garantía limitada, mientras que los segundos adquieren una identidad completamente nueva en el proceso productivo al que se destina. Además de disponer de la misma calidad y garantía de los productos del fabricante original, o de quien tenga su licencia, lo que en sí mismo los convierte en productos comercialmente diferentes de los reparados o de aquellos que se venden como usados.

Por el contrario, los bienes reparados no pierden su identidad individual y en muchas ocasiones no llegan al desmantelamiento total. Y aunque en algunos casos el desensamble tiene que ser total, las partes que conforman el bien se mantienen integradas en todo momento hasta detectar aquellas que necesitan cambiarse. Las partes dañadas son reemplazadas por otras nuevas para su ensamble y debido funcionamiento.

Nueva forma de reciclaje

La creación de empleos, el retorno de la inversión, el desarrollo de nuevas tecnologías y la creación de nuevas oportunidades de negocio son algunos de los conceptos que implica este proceso tan en auge en los últimos años.

Por otro lado, el beneficio no solo es económico sino medioambiental.  Hay que recordar que se trata de una actividad que promueve el aprovechamiento de los recursos y el reciclaje, la maximización de la eficiencia de los recursos materiales para que permanezcan el mayor tiempo posible en el ciclo productivo y que, por otro lado, persigue reducir la generación de residuos. El objetivo: mantener un medio ambiente más viable.

Es por eso que la remanufacturación se considera a nivel mundial como la forma más óptima de reciclar. Incluso hay quienes la llaman reciclaje de segunda generación por su efecto, tanto en el aspecto comercial como ambiental.

Sin duda alguna la del automóvil es el claro ejemplo de industria que ha incorporado esta técnica a su proceso de producción de manera satisfactoria y que con la reutilización de todas y cada una de las piezas  contribuye al sostenimiento de una economía circular.

En la misma línea la industria trabaja desde hace varios años en el “ecodiseño”. Lo que implica la incorporación de materiales reciclados a los vehículos que se fabrican, permitiendo de esta forma lograr niveles muy altos de recuperación, de hasta el 95% cuando un vehículo llega al final de su vida útil, circunstancia que contribuye directamente a esta “economía circular”.

 

TDM apuesta por el reciclaje de segunda generación.

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